Nueva película de Ang Lee, el oscarizado director de Brokeback Mountain. En terreno vedado y Tigre y dragón, basada en un relato de la autora china Eileen Chang.
Shanghai, 1942. La ciudad está ocupada por los japoneses. La Sra. Mak, una mujer sofisticada y adinerada, entra en un café, hace una llamada y se sienta a esperar. Recuerda...
...cómo empezó todo hace unos años, en la China de 1938.
En realidad no se llama Sra. Mak, sino Wong Chia Chi (Tang Wei). Antes de la II Guerra Mundial su padre huyó a Inglaterra, dejándola en China. Era estudiante universitaria y conoció a Kuang Yu Min (Wang Leehom), que acababa de fundar una sociedad teatral para fomentar el patriotismo.
| Dirección | Ang Lee |
| Guión (basado en una historia de Eileen Chang) | Wang Hui Ling, James Schamus |
| Producción | Bill Kong, Ang Lee, James Schamus |
| Fotografía | Rodrigo Prieto |
| Montaje | Tim Squyres |
| Música | Alexandre Desplat |

Desde la punzante El banquete de boda (1993), su tarjeta de presentación internacional y el inicio de la que viene siendo una larga y fructífera presencia en los principales certámenes cinematográficos (precisamente obtuvo con ella su primer Oso de Oro en Berlín), Ang Lee (Taiwán, 1954) se ha revelado como uno de los directores de referencia del cine contemporáneo (apenas una decena de títulos en su filmografía acreditan su enorme talento), capaz de tocar, con la misma autoridad, los géneros más diferentes.

La trayectoria de Ang Lee se ha mantenido sencillamente constante y aunque con resultados desiguales, en sus trabajos ha conjugado estética y detalle hasta lo sublime, traspasando en algunos casos la excelencia artística. Saltó de la Inglaterra decimonónica del clásico de Jane Austen, Sentido y Sensibilidad (1995), a la América burguesa de los 70 en el impecable retrato que de ella traza en La tormenta de hielo (1997), para atreverse después con el drama-western ambientado en la guerra civil norteamericana Cabalga con el diablo (1999), la joya visualmente obligatoria de Tigre y dragón (2000), su particular aportación al mundo del cómic en la superproducción Hulk (2003) y su consagración definitiva en 2005 con el melodrama Brokeback Mountain, una historia de amor narrada sin estridencias.
En Deseo, peligro (octava colaboración con el guionista norteamericano James Schamus y tercera con la taiwanesa Wang Hui-Ling), Ang Lee juega sabiamente con el tiempo, que dilata sin tregua ni tropiezos a lo largo de 159 minutos de gran cine, y construye, a partir de una novela corta de la escritora china Eileen Chang (1920-1995), un relato de idas y vueltas, artificios y verdades, amor y dolor, que le ha valido el León de Oro en el pasado Festival de Cine de Venecia.

Partiendo de una armónica delicadeza, el director va desplegando pausadamente las secuencias y las hilvana con la cuidadosa habilidad del que confecciona un traje de alta costura. Los planos se suceden al compás de un ritmo medido al segundo, porque nada queda al azar (aunque el azar juegue también sus propias cartas-interesantes resultan las expresivas tomas de las partidas del mahjong, clarividente metáfora de la trama), y el enredo crece, se vuelve más fluido y conmovedor, como la intriga de Wong Chia Chi (Tang Wei), la mujer que recuerda desde la cristalera de un café, el instante de una época que la marcó para siempre.
"Partiendo de una armónica delicadeza, el director va desplegando pausadamente las secuencias y las hilvana con la cuidadosa habilidad del que confecciona un traje de alta costura"
1942, 1938 y 1941 son tres años clave en la vida de la protagonista. Tres años que se suceden entre Shangai y Hong Kong, durante la ocupación japonesa, en un argumento de espionaje político con grandes dosis de erotismo, desarrollado desde una óptica poética que recuerda al preciosismo de algunas producciones esenciales del film noir. La universitaria Wong Chia Chi entra a formar parte de una compañía de teatro amateur dirigida por un joven con afanes patrióticos (Wang Leehom), capaz de embarcar al grupo en una conspiración con el propósito de matar al Sr. Yee (Tony Leung, actor fetiche de Wong Kar Wai), destacado colaborador de los japoneses. Para tal fin, cada miembro interpreta, como en el teatro, un personaje y Wong Chia Chi se transforma en la Sra. Mak, una femme fatale sin experiencia, que debe ganarse primero la confianza del traidor para después seducirlo. Sentimientos en estado puro que se descontrolan cuando la lealtad a un compromiso adquirido se da de bruces con la locura de una ilusión inesperada.

Escenas violentas de brutales asesinatos se funden con otras de sexo explícito (e implícito), filmadas con una escrupulosidad visual y narrativa extraordinarias. El trabajo de los actores es sobresaliente con interpretaciones cargadas de autenticidad, la ambientación es exquisita, la luz (Rodrigo Prieto, habitual en el cine de Alejandro González Iñárritu, fue el responsable de la fotografía de Brokeback Mountain), realista, es tenue y fuerte a la vez, proporcionando contrastes de una riqueza estética perturbadora y la música de Alexandre Desplat (La brújula dorada, Chris Weitz, 2006), tan eficaz como la película, es todo un homenaje a las partituras del cine de los 40.
Deseo, peligro (Lust, caution), otro título imprescindible del director taiwanés, que deleita, persuade y emociona.
Por Nuria Dufour
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